Mamá ballena.

Siempre sentí que ser mamá sería un gran salto evolutivo, que estos serecillos de pura luz vienen para expresarse en libertad y que dándoles espacio a ser su esencia podemos aprender mucho de ellos desde su llegada.

Soy madre primeriza, polímata y “neurodivergente”, primeriza no como una realidad sino como una etiqueta que nos pone la sociedad actual, ”BEBÉ EN PELIGRO MAMÁ PRIMERIZA“, etiqueta que infantiliza acreditando a la tribuna a observar cada uno de los movimientos del intento de crianza libre que siempre hemos deseado de forma juzgona, crítica, casi denigrante ridiculizándonos cuando esbozamos esa confianza innata de sabiduría que proviene de sabernos madres de todo, de todos y de otras vidas, no señora no señor, no soy madre primeriza. ¿Te suena?


Me reconocí polímata durante el aislamiento sintiendo desde el principio de esta travesía, que es gestar, una imperiosa necesidad de refugiarme en lo más preciado que poseo, mi chispa interior, pues sólo así voy logrando no perderme y acercarme a la versión más armoniosa de mi.


Soy artista, medio bruja medio chamana medio druida. Digo artista refiriéndome a que todo lo que hago sale desde mis entrañas de mi corazón caliente con colores de Universo. Un pan, una foto, una meditación, una vasija, una hija. Todo es arte desde mi. Autodidacta, creadora. Vivo de vivir. Amo compartir.


Sobre identificarme momentáneamente neurodivergente mejor les cuento después, es otro muy amplio tema.


Al maternar pido consejos y pruebo, rechazo con respeto lo que me parece absurdo y experimento porque canalizo, al fin de cuentas, la madre de Lucía sou eu y el modo de criar debe ser marcado por nuestra esencia y pulso, y por supuesto, por nuestro instinto mamífero certero.


Las ballenas barbadas se comunican principalmente a través de señales acústicas de una frecuencia específica. Diferentes investigaciones demostraron que las parejas de ballenas madres y crías tienen un fuerte cambio en el uso del repertorio comunicativo, reduciendo significativamente el número de señales de comunicación de larga distancia y su amplitud cuando se comparan con las ballenas juveniles y adultas en el mismo hábitat. En cierto modo, las ballenas madre «susurran» a su cría en esos entornos de peligro para minimizar el riesgo de escuchas por parte de los depredadores.


En fractal, las mujeres enviamos ondas sonoras sutiles únicas a nuestra cría para instantáneamente procesar y sanear el “peligro”, en este caso, emociones disonantes. Estas emociones suelen florecer con la maternidad pero estaban allí desde siempre. La presión social, los consejos que no pedimos, la duda, el trabajo, la demanda, la desconexión con nuestra intuición, las creencias limitantes que arrastramos por generaciones, son factores que activan la emoción en mamá y consecuentemente generan congestión energética en mamá-bebé. Inevitablemente hay que purgar, porque obviamente no queremos más de esos episodios con gritos de desesperación. La congestión energética se manifiesta en el vórtice (chakra) del plexo solar que procesa la información energética del sistema digestivo, los llaman cólicos. En resumen, lo reflejado en tu bebé es siempre un factor interno, nunca externo. Hay formas físicas de calmar, al mismo tiempo podemos realizar algunas prácticas que mejoran significativamente la experiencia. Se los dejo en las imágenes.


Cada día voy improvisando, encontrando lo que nos queda bien comprobando que hay mamás-bebés de muchas diversas formas, colores, tamaños, propósitos y frecuencias. Como usualmente me pregunto si falta mucho para llegar a poder existir en libertad desde la totalidad de lo que somos, veo ahí un sentido en mi compartir, contribuyo para construir un mundo justo donde sea natural manifestarse como un extraordinario, perfectísimo y multidimensional Ser.


Desde que llegó Lucía me veo movida a ser creativa en mi acompañarla cada día, al atardecer sube y baja de emociones ¿cómo se que lo hice bien?


Tranquila, tranquila, de seguro lo hago bien, ella rie juega observa se alivia ama ES, la magnificencia de la maternidad me invita a madurar lo que siempre estuvo ahí, cada crisis un nuevo fractal que investigar, una posibilidad de aprender.


Escribo estas palabras con la intención de dejar legado, como un sobre lacrado esperando ser preciado en su destino.


Descubro en el camino, lo que podríamos llamar trucos, tips, realmente son formas intrínsecas del existir. Somos energía, música en movimiento, oscilación, conexión y comunicación.


¿Cómo relajo, calmo y le hago bien a mi bebé? Soy yo quien le traspasa la emoción. No somos culpables, es un efecto inherente del que podemos hacernos responsables, de paso nos expandimos.

yosoy


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